Llueve en Campanar. El Centro de Juventud se convertirá en nuestro refugio y punto de partida de la exploración del barrio. Estamos ansiosas, felices, excepto porque… Rovelló, el bebé lagarto de Miriam, se ha perdido justo antes de entrar en la masía. Esperamos de corazón que nuestras exploradoras y exploradores puedan ayudarnos a encontrarlo. Es pequeño y, como nosotras, también desconoce la zona. Recibimos al grupo. Es numeroso y diverso. Pero, desde el principio, se evidencia sus ganas de participar en el proyecto.

La energía en Campanar es intensa. Mayores y menores discrepan sobre cómo rellenar el mapa del barrio que nos servirá como punto de partida. Razón frente a emoción. Finalmente las fuerzas se equilibran y el resultado es más que satisfactorio. Hay mucho que explorar…. y no nos podemos olvidar de «Rovelló», nuestro bebé lagarto perdido. ¿Dónde se habrá escondido?.

-«Seguro que está en el cementerio, se habrá muerto».

-«No, estará en los huertos de aquí cerca, con las gallinas».

-«Yo creo que se habrá colado por las tuberías».

Llueve mucho y, sintiéndolo mucho, tendremos que contentarnos con hacer una lista de posibles lugares y postergar la búsqueda a la semana que viene. Para movilizar al vecindario dedicidimos crear muchos carteles que informen de la pérdida de Rovelló. En castellano, valenciano, inglés… ¡y hasta en chino!, que no se diga.

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